Terapia individual

La terapia es en primer lugar un encuentro entre personas. A diferencia de los enfoques estrictamente cognitivo-conductuales, donde el/la terapeuta se erige en posición de “experto” con unos protocolos idénticos para cualquier consultante y destinados a “corregir” síntomas, las terapias de corte humanista y relacional que propongo consideran a cada consultante como una persona única y diferente y confían en la capacidad de autosanación de cada sistema/organismo.

El/la terapeuta no da nada por supuesto y se muestra ante todo curios@ y abiert@. Con su presencia compasiva y acogida incondicional, ofrece al consultante un espacio contenedor donde su “sistema defensivo” puede relajarse, abriendo así la posibilidad de encontrar nuevas vías de acción y nuevas posturas vitales.

El proceso terapéutico puede variar en su duración (de algunas semanas a varios años) y frecuencia (semanal, quincenal, mensual) según el motivo de consulta. Los motivos de consulta son múltiples:

  • Estados depresivos y/o ansiosos.

  • Fobias.

  • Trauma.

  • Apoyo en procesos de duelo y pérdidas.

  • Obsesiones.

  • Conductas adictivas en relación a sustancias o procesos (alimentación, juego, compras, internet, pornografía).

  • Control de impulsos.

  • Conflictos relacionales (familiares, de pareja, en el ámbito laboral…).

  • Dificultades en la adolescencia.

  • Dificultades en el posparto.

  • Apoyo en enfermedades y dolor crónico.

  • Procesos difíciles de toma de decisión.

  • Deseo de un mayor autoconocimiento y crecimiento personal.

Mi vocación es acompañar a las personas hacia un mayor bienestar y una mayor salud mental y emocional. Lo hago con el compromiso firme de ofrecer una escucha sin juicios y una presencia serena, amable y respetuosa.

Las sesiones de terapia individual duran de 55 a 60 minutos.

Lo que sana no son las pautas y las técnicas, sino la oportunidad de ser vist@ como un ser completo y valioso.